Intimo.

Mientras los cuerpos arden, la mente juega, reconstruye, y va coleccionando las imágenes en un submundo tan ajeno a lo recordado, dando visiones renovadas de un espacio donde podremos contemplarnos.
Sin espera u olvido, nos reinventaremos para continuar íntimos ante la existencia misma de aquello que nos hace desear.


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